Sobre la utopía y la peluquería
La pregunta es… ¿para qué sirve la utopía? "La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que camine nunca la alcanzaré."
"¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar". Descubrí esta inspirada reflexión del uruguayo Eduardo Galeano hace ya algunos años a través de mi buen amigo Antonio Bellver, probablemente uno de los peluqueros más geniales que dio la agitada y prolífica escena de finales de los años 70. Y es que no dejar de caminar, no dejar de luchar, no dejar de rebelarse, no dejar de aprender, no dejar de competir… es lo que al fin y al cabo nos hace sentir vivos.
Quizás fuera por su aura de enfant terrible, su irresistible creatividad de poeta maldito o su genio gruñón pero encantador, pero mi añorado Antonio Bellver nunca dejó de perseguir la utopía: en su día a día como peluquero y formador, en sus increíbles shows de peluquería, en sus siempre originales sesiones fotográficas e incluso en su propio método de trabajo. Un genio desenfrenado con alma de héroe antisistema y manos de escultor, una personalidad desbordante y una fuerza creativa irreprimible, Antonio conocía bien aquella famosa frase que decía "para que pueda surgir lo posible es preciso intentar una y otra vez lo imposible.”

Por eso me hace gracia cuando oigo algunas veces a profesionales de este sector decir que en peluquería está todo inventado, que para qué sirve hacer sesiones fotográficas o incluso cuestionarse la existencia de “tantos concursos de peluquería”, mientras ponen en tela de juicio su razón de ser. Mirad, aunque lo intenten disfrazar de desprecio, yo lo que veo en sus ojos es simplemente miedo. Miedo a salir de su zona de confort, miedo a crecer, miedo a competir consigo mismo. No os engañéis, no se trató nunca de ganar o perder… la única persona que en realidad deberías obligarte a superar es aquella que fuiste tú ayer. En un mundo en que a los profesionales que trabajan de cara al público –lo queramos o no–, se nos mide de forma diaria, inmediata y cuantificable, es asunto primordial cuestionarse uno mismo y plantearse continuamente nuevos retos.
Siempre habrá personas que se pondrán mil y una excusas antes de ponerse a hacer "algo nuevo y diferente"… pero también estarán aquellas que verán cada nuevo reto como una auténtica oportunidad. Una oportunidad de crecimiento personal. Una oportunidad para poner tu creatividad a “hacer gimnasia” y aprender trasladar cada nueva idea a tu trabajo diario. Una oportunidad de derribar tus límites y descubrir de qué eres realmente capaz. Excusas frente a oportunidades. Tú decides. Al final del día, como siempre, te toca elegir en qué lugar quieres estar mañana.
