Cinco verdades incómodas sobre formar peluqueros hoy
Esto es lo que aprendí este pasado fin de semana en Beauty Valencia sobre cómo formar peluqueros y barberos, mientras moderaba una mesa redonda en el marco del Barber Congress 2026.
Escuchar a quienes están cada día en las aulas y luego ven a sus alumnos de peluquería y barbería enfrentarse al mundo real siempre es un ejercicio necesario. Por eso fue especialmente inspirador para mí moderar esta mesa redonda en el Barber Congress, celebrado este pasado domingo dentro de Beauty Valencia 2026.
Más allá de discursos bonitos, se habló de formación con los pies en el suelo. De expectativas, de actitud, de compromiso, de generación y de oficio entendido como proceso, no como atajo. De lo que pasa cuando el alumno sale del aula y entra en un salón o una barbería de verdad… con todo lo que ello conlleva.
Gracias a los cuatro referentes del mundo de la formación presentes que participaron en la mesa redonda –Eloy Moreno (Antonio Eloy, Málaga), Ana Baselga (IES Salvador Gadea, Valencia), Ismael de Marín (Juan Delgado, Sevilla) y Lídia Casanova (Academia Premium by Lídia Casanova)–, por la honestidad, la experiencia compartida y la riqueza de sus puntos de vista. Conversaciones así no dan respuestas rápidas, pero ayudan a pensar mejor.
1. FORMAR NO ES SOLO ENSEÑAR TÉCNICAS. Es asumir la responsabilidad de educar a quién pones al otro lado del tocador. Los centros de formación deben saber que las manos se entrenan, pero que la actitud, el respeto y el compromiso se trabajan cada día porque serán determinantes en el éxito prolongado de sus alumnos. Este oficio no va de inmediatez, sino de constancia, presencia, saber estar y disfrutar del trabajo diario. Eso es lo que, al final, un salón espera que un nuevo colaborador traiga en su mochila.
2. MUCHOS ABANDONOS NO TIENEN QUE VER CON QUE EL OFICIO SEA DIFÍCIL. Tienen más que ver con la idea previa con la que se llega y lo que algunos venden: cuando se entra pensando en rapidez, atajos para llegar antes y resultados inmediatos… la realidad te pone los pies en el suelo. Porque la peluquería es una profesión que precisa de constancia, repetición, correcciones, dedicación y momentos menos visibles que forman parte del proceso… aunque no siempre se cuenten.
3. EN LOS SALONES (EL MUNDO LABORAL) NO ESTÁN ESPERANDO PRODIGIOS NI CARRERAS METEÓRICAS. Saben que eso llega con los años… o no llega. Lo que necesitan es gente que llegue a tiempo, que escuche antes de hablar, que observe cómo funciona un equipo y que entienda que aprender también es trabajar. Estar, cumplir, repetir, equivocarse y seguir al día siguiente… con una sonrisa en los labios. ¿Parece simple, no? Pues eso, hoy, marca más la diferencia de lo que muchos imaginan.
4. DEL MISMO MODO QUE EL MOVIMIENTO SE DEMUESTRA ANDANDO, LA PELUQUERÍA SE APRENDE PRACTICANDO. Una y otra vez. Un día detrás de otro. Dicen que se precisan 10.000 horas de práctica para llegar a dominar cualquier disciplina… pero la realidad es que en un oficio como la peluquería nunca se deja de aprender. En este sentido, todos tendríamos que entender que nadie sale profesional de un centro de formación. Sale preparado para empezar a serlo.
5. LA FORMACIÓN NO VA DE GRANDES PROMESAS NI DE SOLUCIONES RÁPIDAS. La formación no falla por falta de medios, ni por falta de técnica, ni siquiera por falta de oportunidades. Falla cuando se pierde de vista lo básico en una sociedad acostumbrada a la inmediatez, a la sobreprotección, a gestionar mal la frustración o a exigir resultados sin haber recorrido el camino. Y lo básico, por ahora, sigue siendo lo mismo de siempre: entender el trabajo, asumir el proceso y aceptar que el éxito en este oficio se construye con tiempo.
Mi agradecimiento a los organizadores del Barber Congress 2026 –Tian Forner, Eva Avilés, Pablo Figueiras y Pilar Zaragoza–, por vuestro fenomenal apoyo a la profesión. ¡Nos vemos el año que viene, amigos!
