Pequeño manual del perfecto fracasado en peluquería
Si crees que eres de los que naciste para ser un fracasado pero aún no sabes cómo lograrlo… no te preocupes, aquí te doy la receta, con todo el cariño.
En primer lugar, sigue criticando: hazlo todo el rato, sobre todo y contra todos. No te cortes ni un pelo. Ahora que las redes sociales te dan cierta impunidad (cuando no anonimato), comenta, desprecia, ríete de los demás y despáchate a gusto, mientras te regocijas en la crítica. Arremete contra aquello que no compartes y no te gusta, contra aquel que tenga éxito en la vida y hasta contra los que piensan que son tus amigos. Despotrica de todo y de todos, que se entere la gente de lo que vale un peine.
En segundo lugar, claro, échale la culpa de todo lo malo que te pase a otro. Tú no te mereces estar llevando esta vida que vives: la culpa fue de tus padres, de tu hermano o de aquel amigo indeseable que se empeñaba en fastidiarte y ser mejor que tú. Al fin y al cabo, no vayas a olvidarte que el universo conspira para hacer realidad tus pensamientos, ya sean positivos… o negativos: somos lo que pensamos. Así que ya sabes, todos tienen la culpa: desde el universo hasta el último cliente, compañero o empleado al que trataste a patadas.
En tercer lugar, en esta vida lo mejor para fracasar es no asumir ninguna responsabilidad. Cero compromiso, amigos: el que quiera problemas que se los busque. Aquellos que llamamos personas responsables son los que acostumbran a ganarse la fama, pero ojo, también a llevarse todos los palos… Para tus intereses, mucho mejor pasar desapercibido.
En cuarto lugar, no es necesario que nunca des las gracias. A ti nadie te ha regalado nada y, como hemos convenido antes, si has logrado llegar hasta aquí es "pese" a los demás, no gracias a ellos. ¿Ser agradecido? ¿De qué? ¿Para qué?
Finalmente, para terminar la receta del perfecto fracasado, no olvides preocuparte continuamente de lo que digan sobre ti. Porque tú lo sabes bien: esa gente de ahí afuera está hablando continuamente sobre tu persona. Que si tú esto, que si tú aquello… procura enterarte por todos los medios a tu alcance de lo que dicen y actúa en consecuencia.
…¿a que no es tan difícil fracasar en todos los aspectos de tu vida? Pues eso, no te equivoques de lado… ¡hace falta valor!
