Carol Pages: «La peluquería va mucho más allá del cabello»
Conversar con Carol Pages, CEO de Raffel Pages, es hablar de legado, de liderazgo y de cómo continuar una visión sin perder su esencia.
Con Carol Pages no nos veíamos desde la fabulosa celebración del Centenario de Raffel Pages el año pasado, pero la charla no se quedó ahí. Porque en cuanto empiezas a tirar del hilo, aparecen muchas más cosas: la figura legendaria del ‘jefe’ –como Carol sigue refiriéndose a su padre Raffel–, la evolución del sector, los valores de la profesión. Y, sobre todo, una idea que sobrevuela toda la conversación: que la peluquería, después de dar muchas vueltas, está regresando a su esencia.
Y es que Carol y su equipo han sabido llevar al siguiente nivel una firma que en 2025 cumplió 100 años de historia, manteniendo vivo ese concepto tan poderoso que el legendario Raffel acertadamente definía como “peinar almas”: entender que la peluquería va mucho más allá del cabello. Así, la historia de esta gran marca sigue creciendo con sensibilidad, estrategia y una profunda conexión con las personas. La peluquería emocional también construye futuro.
La última vez que nos vimos fue en el Centenario, una noche absolutamente inolvidable. ¿Qué te quedó de aquel momento?
"Fue un día muy emotivo para todos. Estuvimos todo el equipo trabajando ocho meses hasta llegar ahí. Pero más allá del evento, fue la excusa perfecta para rendir homenaje al ‘jefe’. Son cien años de historia, de familia, de oficio… y de resiliencia, porque en cien años pasa de todo. Y hay algo que a mí me marcó mucho: cuando él ya no estaba, encontramos entre sus papeles una fecha que él dejo señalada en una libreta: el 10 de mayo de 1925. El día en que empezamos a ser peluqueros. Raffel fue uno de los grandes y es una gran responsabilidad poder seguir su legado. Eso sí: tenemos muy claro que nadie puede ser él. Lo que hacemos es tomar su esencia y trabajar para que continúe viva en nuestros equipos."
Liderar una empresa con este peso… ¿qué significa hoy para ti?
"Lo significa todo. Pero lo primero que tengo siempre presente es que no lidero sola. Eso lo tengo clarísimo. El liderazgo es compartido o no es. Porque son los equipos los que te permiten avanzar o no. En Raffel Pages continuamos la manera de hacer que tenía el ‘jefe’: avanzar, mejorar… sin obsesionarte con perseguir algo concreto. Y, curiosamente, así han venido muchos éxitos."
Estuviste muchos años codirigiendo la empresa con él. ¿Cómo se plantea llevar una marca centenaria al siguiente nivel?
"Siempre hay un siguiente nivel. Siempre. Pero en nuestro caso viene de muy atrás, de cómo Raffel entendía la peluquería. Cuando al principio de su carrera estuvo en París, trabajando con las hermanas Carita, se dio cuenta de que esta profesión podía ser mucho más que lavar, cortar y peinar. Era atención, imagen, cliente… el lujo entendido como experiencia. Y ahora, después de haber pasado por todas las etapas –peluquería low cost, el todo incluido, el volumen de trabajo…–, volvemos justamente a lo que Raffel hacía: atender a la clienta de forma exclusiva y personalizada. Ofrecerle siempre algo más. Ritual, atención, experiencia… volvemos al origen de la marca."
Esa voluntad por dignificar la profesión fue constante en la figura de Raffel. ¿Dónde estamos ahora?
"Ahora para mí vuelve a tener sentido. En la actualidad, desafortunadamente, hay menos gente que quiera dedicarse a esto. Y eso cambia el escenario. Los que están son muy buenos, muy formados… y la clienta lo percibe. Antes las clientas venían a los salones por necesidad. Ahora vienen a vivir su momento, a disfrutar de una experiencia. Y eso obliga a una excelencia real, tanto técnica como de atención."
‘Peinar almas’ es una frase que ya forma parte de la historia. ¿Qué es para ti?
"Es nuestro legado. Para mí, ‘peinar almas’ define quién era Raffel Pages y define su legado. Ahora se habla de peluquería emocional, pero Raffel ya creía en este concepto desde hace muchos años. Él entendía que no puedes entender a una clienta solo de cuello hacia arriba. Tienes que entender a la persona, percibir su esencia. Cómo se mueve, cómo viste, qué quiere transmitir. Recuerdo que siempre decía algo muy suyo: el cabello y los zapatos equilibran la imagen. Y tenía razón. Puedes ir vestida de cualquier marca, con cualquier estilo… pero si eso falla, la imagen no funciona."

Más de 60 salones. ¿Qué valor le ofrecéis hoy a la clienta?
"Calidez. Eso es lo primero. Somos una empresa familiar y eso se nota en cada uno de nuestros salones. Los equipos forman parte de esa familia, y la clienta también lo percibe. Al final, cuando haces las cosas con pasión, se nota. Entras en un salón y ves si hay buen ambiente o no. Y eso, sobre todo hoy, marca mucho más que cualquier otra cosa."
¿Qué marca la diferencia en el mundo de la peluquería?
"La experiencia completa. Desde que te llaman por teléfono hasta que te vas. Para ello hay que tener protocolos claros, espacios bien definidos, ambiente cuidado… Una zona spa, un área de color, un espacio para los acabados. Todo pensado. Y luego, equipos formados, claro, pero también educados en el trato. Hoy los salones de peluquería nos encontramos con que la clienta viene menos… dos o cuatro veces al año. Pero cuando viene, quiere que ese rato valga la pena."
¿Qué importancia tiene trabajar con un partner de confianza a tu lado?
"Salones buenos hay muchos, pero lo que tienes que buscar es una buena alianza. Nosotros llevamos ahora 44 años con L’Oréal y esa complicidad se consigue no generando o buscando solamente la parte económica. Sino la parte emocional, la parte estética, la parte de formación… con tantos años compartidos, es una alianza estratégica para nosotros."

Ante la disminución de la frecuencia de visita del cliente, ¿cómo se consigue seguir creciendo en facturación?
"Dando más valor en cada visita. Es una suma de muchas cosas. Como te comentaba antes, trabajar el diagnóstico previo, los protocolos, la personalización… Cuando trabajas bien desde el inicio, puedes ofrecer más servicios, más adecuados a lo que la clienta necesita. Y eso hace que el ticket medio suba. La clienta no piensa en el precio si sale contenta del salón. Piensa: ‘Wow, me ha encantado’. Y ahí está la clave de todo."
¿Cómo es la peluquera o peluquero Raffel Pages?
"Para empezar, tiene que saber escuchar. Eso es algo básico. Luego la formación, la imagen, la capacidad de entender las necesidades de cada clienta… pero sobre todo escuchar y percibir. Y tener esa exquisitez en el trato que caracteriza a Raffel Pages. Eso lo trabajamos desde el primer día."
En los últimos años habéis impulsado nuevos proyectos como Good Nails by RP o el concepto Raffel Pages Essence. ¿De dónde nacen?
"Raffel Pages Essence nace de los equipos más exigentes. Profesionales que quieren ir un paso más allá. Es la máxima expresión de la marca. Y Good Nails by Raffel Pages… fue casi un accidente. Montamos un salón que no acabó de funcionar… y justo cuando íbamos a cerrar, decidimos reinventarlo abriendo un centro dedicado al mundo de las uñas. De ahí sale Good Nails. Hoy ya contamos con 37 centros… a veces el éxito viene así."
Para terminar, el futuro. ¿Qué ves?
"Que para seguir avanzando necesitamos buenos profesionales. Punto. Por eso yo creo que, en los próximos años, quien se dedique a la peluquería y lo haga bien, se va a ganar muy bien la vida. El futuro de la profesión pasa justamente por lo que hemos venido diciendo: por volver a emocionar a las personas que entran en nuestros salones. Como siempre fue y como seguirá siendo."
