Ella es… el futuro de la peluquería
Ella, ella, ella… estaba releyendo un artículo sobre las claves que marcarán el futuro de la peluquería y no podía dejar de pensar en ELLA.
¿Y quién es ELLA?… os preguntaréis algunos. ¿Y quién es ELLA?… me pregunto yo también. ELLA podría ahora mismo estar en su casa, viendo por Instagram el trabajo de algunos de los peluqueros más conocidos en redes, podría estar viendo un vídeo de un cambio de look en un salón, con los ojos muy abiertos, maravillada por lo que está viendo. O quizás no. Quizás lo vería días después, en fragmentos sueltos en redes, y pensaría en silencio: "Pero, qué maravilloso es todo esto."
A lo mejor ELLA está justo en ese punto extraño de la vida en el que se pregunta qué va a estudiar, de qué le gustaría trabajar en el futuro. Tal vez ya ha decidido que quiere hacer peluquería y está buscando una academia. O quizá está sentada en una clase ahora mismo, aprendiendo a coger unas tijeras sin saber todavía que, algún día, esas tijeras serán su forma de estar en el mundo. O puede que ni siquiera haya dado ese paso y solo sienta, sin saber ponerle nombre, que ahí hay algo que la atrae, que la llama, aunque todavía no conozca el porqué.
Lo que sí sabemos es que ELLA, esa joven desconocida, es el FUTURO de esta profesión. ELLA es la que se va a enamorar de la peluquería como nosotros nos enamoramos aquel lejano primer día; ELLA es la que descubrirá que esta profesión es mucho más de lo que en un principio había pensado; ELLA entenderá un día que no solo se trata de cortar cabellos, poner un champú o aplicar un tinte… sino de peinar almas, como decía mi querido amigo Raffel Pages.
ELLA conocerá que en sus manos está el poder de hacer felices a las personas, y será feliz, muy feliz, haciéndolo. ELLA sentirá un gozoso escalofrío, como todos vosotros lo habéis sentido, el día que comprenda todo aquello increíble que es capaz de crear con sus manos; y entonces sabrá, como sabéis vosotros, que esta profesión no tiene límites, que la peluquería siempre te devolverá todo lo que le entregues.
Mirad… algún día, mañana, el año que viene, dentro de más o menos tiempo, todos nosotros vamos a ser cada vez menos relevantes, menos visibles… Y es entonces cuando será el momento de ELLA. Es por este motivo que es nuestra responsabilidad, –hoy y no mañana–, de abrir todas las puertas y derribar todos los muros que aún nos escondan para hacer cada día más visible lo maravillosa que es esta profesión. Es nuestra responsabilidad inspirar a las nuevas generaciones, acompañarles, guiarles, descubrirles, enseñarles no sólo cómo se hace todo, sino descubrirle todo lo que pueden llegar a ser. Y también es nuestra responsabilidad llegar a todas las ELLAS y los ELLOS que podamos, contagiarles nuestro entusiasmo, nuestra determinación, nuestra felicidad por compartir la profesión más bonita del mundo.
Como aquellos profesionales que van a las escuelas a explicarles a los jóvenes lo increíble que es ser peluquero. Como aquellos, tantos y tantos peluqueros que conozco, que comparten, inspiran y conquistan al mundo día tras día en un aula, en un escenario, en el propio salón o a través de sus publicaciones en redes sociales, las vean 10, 100 o un millón de personas. O como aquel famoso maestro de peluquería que me contó cómo una estudiante, a la que no conocía de nada, le escribió para que le explicara uno de sus trabajos más creativos y poder llevarlo a su desfile de fin de curso. Él recordó entonces que, de joven, había escrito cartas que nunca obtuvieron respuesta y decidió grabarle un vídeo explicándolo todo, sin esperar nada a cambio. Cuando días después recibió las fotos del desfile, entendió que eso era exactamente lo que había venido a hacer. Aquel inolvidable maestro se llamaba Gonzalo Zarauza.
Es nuestra decisión elegir cómo usamos la poca o mucha influencia que tengamos… pero la mejor recompensa para todos los que amamos esta maravillosa profesión, es seguir inspirando a todas las ELLAS y todos los ELLOS que nos encontremos en este mundo… porque serán ELLAS у ELLOS los protagonistas que mañana van a llevar a nuestra querida PELUQUERÍA cada vez más lejos, cada vez más arriba, cada vez más bonita.
Y es que al final del camino, la bendita realidad es darse cuenta de que cuanto más hayamos compartido, más felices habremos sido.
