Leysa Carrillo: el rizo como identidad y legado
La gran Leysa Carrillo llegó a Madrid de la mano de Salon Space y Redken… y no trajo solo técnica. Trajo historia. Trajo memoria. Trajo esa mezcla de disciplina y emoción que solo tienen quienes han tenido que construirse desde cero.
Cubana, afro latina, residente en Miami, Global Artistic Ambassador de Redken y fundadora de Forever Curls Academy, Leysa Carrillo no habla del cabello rizado como tendencia. Habla de identidad, de psicología, de dignidad profesional. Y cuando la escuchas, entiendes que detrás del método hay algo más profundo: una mujer que decidió que el rizo no era un problema a domesticar, sino un lenguaje que aprender.
Qué bueno tenerte en España, Leysa. ¿Cómo empezó tu pasión por el cabello rizado? ¿Hubo un momento clave que definiera tu especialización en texturas?
"Gracias por tenerme. Cada vez que estoy en España me siento en casa. Ustedes tienen una forma de acoger que es inolvidable. Yo me gradué alrededor de 2008 y comencé en el mundo del estilizado y el maquillaje. Hacía muchas bodas, muchos eventos. Después quise profundizar en colorimetría, me especialicé en transformaciones y ahí empezó todo. Siempre era la chica curiosa que preguntaba: ‘¿Cómo haces esa técnica en mi cabello?’. La respuesta era la misma, pero cuando yo lo intentaba no quedaba igual. Nunca era igual. Esa inquietud fue el principio. Quería entender cómo hacer que el resultado fuera realmente especial en cabello con textura. En 2016 creé Forever Curls Academy, y este año cumplimos diez años. Diez años educando, aprendiendo, creciendo con el mundo de los rizos."
Procedes de Cuba, vives en Miami y trabajas internacionalmente. ¿Cómo ha influido tu identidad en tu enfoque profesional?
"Ha sido interesante. Al final es un solo idioma. Ser cubana, afro latina, moverme en una industria tan diversa, viajar, conocer salones y estilistas de distintos países, todo eso cambió mi vida. Ayer, en una clase, una modelo lloró en vivo. El mundo del cabello rizado es casi una hermandad. Hay un componente emocional muy fuerte. Yo creo que mi identidad me posiciona en un lugar seguro para muchas personas. Cuando me ven, saben que no es una peluca, que mi cabello es real. Y eso me obliga a estar preparada. No puedo inventar. Estudio mucho. Me preparo cada día."
Hablas de emoción. ¿Cuáles han sido las principales barreras que has tenido que derribar en el mundo de la educación en textura?
"Todavía existen. No basta con poner una modelo rizada en una campaña para ser inclusivo. La inclusión es empatía real. Durante años este grupo se sintió solo. Y también el estilista fue dejado de lado porque en la escuela no le enseñaron. No es una tendencia. Es una realidad. Somos personas con textura natural. Estamos mejor que hace diez años, sí. Pero el trabajo continúa."
¿Cómo cambia la relación cliente-estilista cuando el profesional domina el lenguaje del rizo?
"Cambia al cien por cien. Muchos lo ven como una oportunidad a nivel de negocio porque es una especialización y puedes elevar tu ticket. Pero va más allá. Hay más conversación. Hay emoción. A veces hasta hay llantos. Necesitas más tiempo. Muchas alumnas me dicen: "Mi jefa no entiende que necesito media hora más con esta clienta". Esa es parte de la evolución que todavía estamos trabajando en los salones."
Cuando hablas de inclusión, ¿empieza en academias, marcas, escuelas?
"En todos. Las marcas lideran el mercado. Pero no basta con lanzar un producto para rizos y poner una modelo. Hay que educar. La inclusión es interna. Es permitir que cualquier clienta entre a un salón y se sienta relajada, sin preguntarse si sabrán tocar su cabello. Todos tenemos derecho a sentirnos apapachadas. (Risas)"
Forever Curls Academy cumple diez años. ¿Qué diferencia tu metodología de otros programas?
"Se trata de un método muy humano. Yo no inventé técnicas nuevas. Fui entrenada con bases clásicas. Lo que hice fue entender cómo colaborar con la textura y con la proyección que la clienta quiere tener. Creamos un sistema híbrido. Hay formación online previa, la experiencia presencial y luego un año completo de seguimiento. Videos, dudas, acompañamiento. No es una clase y adiós. Es un método 360. También trabajamos mentalidad. Yo crecí muy pobre. Llegué a Estados Unidos y no sentía que merecía ciertos servicios. Tuve que hacer un trabajo psicológico para entender el valor. Esa parte la comparto con mis estudiantes."

Muchos profesionales cobran por debajo de su valor.
"Exacto. Especializarte en textura implica dedicar más tiempo. Entonces surge la duda: ‘¿Cómo cobro?’ Ahí hay un bloqueo psicológico. Por este motivo la formación incluye mentalidad, dinero, pertenencia."
¿Cuál es el primer paso para quien quiere empezar en el mundo del rizo?
"Decidir. Tenemos dos manos. Si elegimos esta profesión es para hacer sentir bien a las personas. Eso no depende de raza ni tipo de cabello. Es asumir la responsabilidad, buscar educación y hacerlo."
¿Cómo abordas el diagnóstico en cabello texturizado?
"Hay muchos tipos de rizo, pero también genética, clima, historial químico. Nada es permanente. Una necesidad puede cambiar. Hay que tener la mente abierta y entender el conjunto completo: técnica, cuidado en casa y visión artística."

La salud del cuero cabelludo es cada vez más importante.
"Fundamental. Después del Covid hubo un despertar. Sin cuero cabelludo saludable no hay cabello saludable. Van de la mano."
Las redes sociales han sido clave en tu difusión.
"Son la nueva televisión. Si estás ahí, tienes la responsabilidad de socializar. Conecto con personas de todo el mundo. El consumidor joven lidera el futuro. TikTok, las nuevas plataformas, están cambiando la industria. Si no estás atento, te quedas atrás."
En estos diez años, ¿cuál ha sido uno de los momentos más significativos para ti?
"Cuando mis padres me ven brillar. Cuando alguien me dice que gracias a una clase cambió su vida. Eso vale más que cualquier escenario con miles de personas. Me define la conexión sencilla del día a día."
¿Qué deseo tienes para los próximos diez años?
"Dejar un legado de unidad. Más inclusión real en la industria. Crear espacios donde todos los estilistas se sientan bienvenidos."
¿Qué le dirías a los jóvenes que dudan en entrar en esta profesión?
"Que experimenten. Es una industria rica, con muchas ramas. Puedes ser artista, educador, empresario… Cuando terminas un servicio y ves la reacción de tu clienta, es como un aplauso constante. Es una carrera que alimenta familias y también el alma. Trabajo mucho. Viajo mucho. Pero soy muy feliz."
